Koiné: Lengua común que se establece unificando los rasgos de diversas lenguas o dialectos. Pretende generar actividades de Filosofía aplicada y prácticas filosóficas en personas de todas las edades.
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lunes, 12 de abril de 2021

Resumen. XII Café Filosófico Virtual: "¿Cuál es el sentido de la vida?

 ** Aviso ** Esto es un resumen de la actividad. Puede contener equívocos y algunos comentarios o aportaciones que se hicieron pero que no se se recopilaron.

Escucha nuestro Podcast de la actividad aquí: 

 

Nuestro Café Filosófico Virtual número 12 comenzó con una actividad que combinaba la cultura del meme con la idea por el sentido de la vida. Les pedí a las/los asistentes que pensaran un meme sobre el sentido de la vida y lo propusieran y este fue el resultado:







 

Cada uno de estos nos fue ayudando a ir dibujando el concepto de vida y sentido y las implicaciones de una y de otra perspectiva. 

En la segunda parte del Café Filosófico abordamos los siguientes textos y los fuimos comentando:

0. Eudemonía

 1. f. Estado de satisfacción debido generalmente a la situación de uno mismo en la vida.

RAE


Los seguidores de esta teoría ética afirmaban que no se puede ser siempre plenamente feliz. Los eudemonistas pensaban que el placer era un complemento de la felicidad. La propuesta principal del eudemonismo es "el bien es aquello que nos hace felices y la felicidad es el aumento de nuestras fuerzas para obrar". Las teorías éticas que se centran en la búsqueda de la felicidad reciben el nombre de eudemonistas. El fin de la vida humana es alcanzar la felicidad. Luego, cada teoría concreta define la felicidad de forma distinta. Para algunas personas, la felicidad es el placer; para otras, la vida contemplativa, la serenidad, etc. Otras teorías éticas consideran que la felicidad es, aunque importante, secundaria para la ética. La ética cristiana resalta las acciones que se ajustan a los mandamientos de Dios. Con el cristianismo, la vida es un tránsito, no un fin en sí mismo. Por eso, lo importante es obrar por deber, siguiendo la ley moral, aunque de momento no alcancemos la felicidad futura, en otro mundo. Kant toma como concepto fundamental el deber, no la felicidad. Lo principal es actuar por deber.

González García, Juan Carlos; Diccionario de filosofía. Editorial EDAF, Biblioteca EDAF; Vol.252. Madrid 2000.

  1. ¿Por qué preguntamos por el “sentido de la vida”?

Esta pregunta es muy antigua y la gran mayoría de la gente, sean filósofos o no, la han hecho en algún momento.  Acabo de buscarlo en Yahoo en su sección de preguntas y respuestas.  Muchos han hecho la pregunta y muchos han respondido.  Algunos dicen “conocer a Dios”, otros “amar”, “ser feliz”, “hacer el bien”.  Otros, por supuesto, son más cínicos.  Y yo, ¿qué digo?  “El sentido de la vida es ____ .”  La verdad no sé y ni siquiera sé si se puede responder de esa forma proposicional.  En vez de llenar el vacío con una respuesta, quisiera preguntar por el propio sentido de la pregunta.  ¿Por qué surge la pregunta?  Supongo que podría plantearse de forma desinteresada como por ejemplo cuando en filosofía preguntamos por la relación entre materia y forma.  Pero se me hace que surge en un contexto más existencial o vital.  La persona que hace la pregunta no está pidiendo la definición o función del hombre o de la vida, tal como un botánico haría con respecto a una planta.  Lo que busca no es SABER una respuesta sino TENER una experiencia de estar vivo, de vivir plenamente, con sentido.  Obviamente, al hacer la pregunta no se siente vivo, su vida no tiene sentido.  Es como si su vida fuera una frase musical cuyas notas tuvieran muy poca relación tonal entre sí, como esto.  Quizá el sentido de la vida consista en tener su diferentes elementos arreglados y unidos entre sí de tal forma que imparta una simple cualidad positiva.  ¿Cómo escuchar o sentir la vida como una sinfonía, como algo que a su largo y ancho está bañado de propósito y sentido?

Mi intento de una respuesta empieza volviendo a las plantas.  Hagamos la siguiente pregunta:  ¿Qué es el sentido de la vida para una planta?  Obviamente, la vida de las plantas no tiene un sentido como tal.  Preguntaríamos más bien por su “función” o “fin”.  ¿Qué hacen las plantas, cuál es su función?  Pues yo no soy botánico pero creo que en general podríamos decir que las plantas crecen, logran a tener cierto tamaño y forma propios de su especie, a tener cierto color como el verde, y a fotosintetizar.  Los antiguos griegos hacían este tipo de pregunta muy seguido.  Todo tiene una función, sea una planta, un martillo, o incluso la psique humana.  Pero no preguntaban sólo por la función sino también por las virtudes (en griego “arete”) necesarias para que cada cosa lograba su fin, para que podía funcionar.  Arete significa poder o excelencia.  En el caso de un martillo, por ejemplo, las virtudes que necesita son una cabeza dura y un mango que uno puede agarrar bien.  ¿Y la planta?  Pues hay ciertas condiciones que requiere, como agua y tierra, pero para poder hacer la fotosíntesis requiere de un poder o virtud que los biólogos llaman heliotropismo.  “Helio” significa sol y “tropos” girar.  Los girasoles son famosos por hacerlo y de hecho por eso se llaman así, porque giran hacia el sol.  Si no tuvieran ese poder no podrían funcionar o al menos no hacer bien su trabajo de fotosíntesis.

Como comenté, los antiguos griegos preguntaban por la función de muchas cosas, incluso la psique humana.  En el sentido más básico, la función del humano para ellos era simplemente vivir, pero como dice Sócrates en el Critón, no simplemente vivir sino vivir bien.  Volviendo a la planta, podemos distinguir entre una planta que apenas vive y una que vive o funciona bien.  Pero no lo es tan fácil con la vida humana.  Sea como sea el contenido de una buena vida humana, la virtud que Sócrates decía que uno necesitaba para vivir bien era la justicia, por la que entendió cierta relación jerárquica entre las diferentes partes del alma.  Aquí no voy a discutir ese gran tema de La república de Platón sino tratar de aportar algo yo.

La fonda filosófica - https://youtu.be/EOjyWjnxaRYMin. 8:44

  1. El sentido de la vida: “Necesidad o trascendencia”.

El querer vivir, el gustarnos vivir, es cosa que no necesita explicación. Pero si nos preguntamos cómo queremos vivir, qué pedimos a la vida, qué le hace tener sentido para nosotros; se trata, verdaderamente, de preguntas —más o menos idénticas— que recibirán muchas respuestas diferentes. Unos dirán que quieren amor, otros escogerán el poder, otros seguridad y, otros, placeres sensuales y comodidades, mientras que otros preferirán la fama; pero lo más probable es que la mayoría coincidan en decir que quieren ser felices. Y éste es también, para la mayoría de los filósofos y de los teólogos, el propósito de los afanes humanos. Pero si entendemos por felicidad cosas tan diferentes e incompatibles como las citadas, será una idea abstracta y más bien vana. Se trata de examinar qué significa este término, tanto para el filósofo como para el profano.


[...]Llegamos, pues, al momento en que la pregunta por el sentido y la finalidad de la vida nos lleva a la cuestión de qué son las necesidades humanas.


En general, hay dos posturas contrarias. La primera, y casi la única que hoy se defiende, consiste en afirmar que la necesidad es algo enteramente subjetivo: es el afán de conseguir una cosa deseada con tanta ansia que justamente podemos llamar necesidad, y cuya satisfacción nos procura placer. Esta definición no atiende al origen de la necesidad. No se pregunta si es de raíz fisiológica, como en el caso del hambre y la sed; o si es debida al desarrollo social y cultural del hombre, como la necesidad de refinamiento en la comida y la bebida, o la de gozar del arte y del pensamiento; o si es socialmente inducida, como la de cigarrillos, coches y aparatos; ni, finalmente, si se trata de una necesidad patológica, como la de tener satisfacciones sádicas o masoquistas.
[...]

La postura contraria establece una diferenciación fundamental, atendiendo a si la necesidad conduce al desarrollo y bienestar del hombre, o lo obstaculiza y perjudica. Piensa en las necesidades que se originan en la naturaleza del hombre y conducen a su desarrollo y a la realización de sí mismo. No hay felicidad puramente subjetiva, sino objetiva, normativa. Sólo conduce a la felicidad el cumplimiento de los deseos que están en el interés del hombre. En el primer caso, digo: «Seré feliz si gozo todos los placeres que desee»; en el segundo: «Seré feliz si logro lo que debo desear, puesto que quiero alcanzar un máximo de bienestar».

E. Fromm, Del tener al ser. 1989

  1. ¿Cómo incide el Sentido de la Vida en nuestro bienestar psicológico?

Cole distinguió dos tipos de bienestar psicológico. Uno, vinculado a los eudaimonistas, poseedores de una motivación que da sentido a su existencia; y dos, el hedonista, que básicamente obtiene satisfacción de la constante autogratificación, especialmente a través de la búsqueda y posesión del placer material y físico. De forma inesperada –¿justicia poética o bioquímica?– Cole descubrió que, mientras el perfil genético de los eudaimonistas es favorable a las células del sistema inmune (potencia niveles bajos de inflamación y una fuerte expresión de genes vinculados a anticuerpos), el hedonista se manifiesta de forma contraria: alta inflamación y baja expresión de los genes antivirales y anticuerpos. ¿Cómo puede ser si ambos grupos, en principio, mostraron un mismo nivel de felicidad? Seguramente, opina Cole, la actitud de los primeros les lleva a vivir con más tranquilidad, con todos los beneficios que esto conlleva. Los hedonistas, en cambio, parece que viven con mucha más presión, lo que les acarrea estrés. Y este, entre otros muchos perjuicios, puede dañar los telómeros, los extremos de los cromosomas cuya función es evitar daños en el ADN, haciendo que envejezcan antes. Los placeres hedonistas, concluye Frederickson, son como calorías vacías que no aportan nada y no contribuyen a beneficiarnos físicamente. “Todo indica que a nivel celular el cuerpo responde positivamente al bienestar psicológico basado en el sentido de conexión y el propósito”, resume.

El sentido de la vida existe y no tiene nada que ver con la charlatanería. El País, Eva van den Berg, 2017. https://elpais.com/elpais/2017/05/11/buenavida/1494509669_387977.html 

Para finalizar, y con motivo del primer año de actividad, les pedí que comentaran libremente qué sentido tiene un Café Filosófico y sus comentarios no tuvieron desperdicio. Por último, escribimos un breve texto agradeciéndoles su participación, entrega y su constancia en esta actividad.


 

Por último, y como es tradicional ya, elegimos el tema del Café Filosófico Virtual nº 13 y la fecha:

"¿Qué es el amor?"

Domingo, 9 de mayo a las 17:00 (hora española)

Referencias

-Definición “Eudemonía”.

https://dle.rae.es/eudemon%C3%ADa


-González García, Juan Carlos; Diccionario de filosofía. Editorial EDAF, Biblioteca EDAF; Vol.252. Madrid 2000.

-La fonda filosófica - https://youtu.be/EOjyWjnxaRY

-E. Fromm, Del tener al ser. 1989
https://jesuitas.lat/uploads/tener-y-ser/ERICH%20FROMM%20-%201976%20-%20TENER%20Y%20SER.pdf


-El sentido de la vida existe y no tiene nada que ver con la charlatanería. El País, Eva van den Berg, 2017. https://elpais.com/elpais/2017/05/11/buenavida/1494509669_387977.html

Referencias de las/los asistentes que hicieron durante la sesión

El sentido de la vida, de J. Baggini


Un artículo de Nagel, El absurdo


Walden (1854), Henry David Thoreau

 

Película: "Soul" (2020, Pete Docte), Pixar 


Gustavo Bueno. El sentido de la vida. seis lecturas de filosofía moral (1996)



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miércoles, 10 de febrero de 2021

Resumen. X Café Filosófico Virtual: "¿Es la familia esencial para una sociedad?"

** Aviso ** Esto es un resumen de la actividad. Puede contener equívocos y algunos comentarios o aportaciones que se hicieron pero que no se se recopilaron.

La sesión comenzó con los saludos y los cuidados pertinentes y una vez que estaba toda la gente que envió su formulario para participar, comenzamos a realizar el disparador filosófico que nos ayudara a aproximarnos al tema que habían elegido las personas del IX Café Filosófico Virtual


Podéis encontrar todas las "preguntas para pensar" que utilizamos como disparador y para motivar el diálogo en nuestras redes sociales (Facebook, Instagram, Twitter).

La actividad preparatoria consistía en realizar una de estas preguntas a alguien de tu familia. En nuestro caso, motivó la conversación entre un hijo y una madre, dos hermna y una familia durante la hora de la comida, incluyendo las preguntas que hizo la hija pequeña de una de nuestras participantes. 

La converasción nos llevó por derroteros muy diversos. Abordamos los vínculos que hacen que alguien sea considerado parte de tu familia, estuvimos pensando si el estado necesida de las familias o no para subsistir o qué se puede aprender dentro de la familia y qué fuera.

Además, hablamos de si es más sencillo deshacerte de la familia o de la sociedad. Por otro lado, no podíamos abandonar este tema sin tocar el tema de los tipos de familia no convencionales como son las poli-familias. Estas son, familias compuestas por una relación poliamorosa con más de dos miembros.



Estos fueron los textos que abordamos durante la 10ª sesión

1.La Familia como el elemento básico de la Polis en Aristóteles

La relación que un moderno encuentra entre lo que hoy se entiende por "familia" y "sociedad" no se halla en Aristóteles. Porque el Estagirita, como en general todo el mundo antiguo, desconoce eso que hoy comprendemos abstractamente por "sociedad". Sí reconoce en cambio la totalidad concreta dentro de la cual se articula la familia, totalidad que es llamada Polis

[...] Además, Aristóteles no concibe en su Política la familia como la entiende el mundo moderno; habla más bien de “oikia”, casa familiar, que los latinos vertían por domas o familia doméstica. Pues “oikos” significa no tanto el edificio en que se habita cuanto el conjunto de hombres y de bienes que lo integran.

[...] Aristóteles discierne los tipos de comunidad en función del régimen que observan: hay dos que son propios de la polis; y otros dos, propios de la familia doméstica. El régimen puede ser: "el del ciudadano, el del monarca, el del jefe doméstico y el del señor.

[...] En el régimen político, quien está al frente de la ciudad tiene una potestad coartada por algunas leyes de dicha comunidad. De otro lado, hay un doble régimen de la casa familiar: el doméstico y el señorial. Se llama señor aquel que tiene esclavos. Se llama jefe doméstico aquel que procura y allega lo necesario para la familia. En el régimen señorial, el señor manda al esclavo. En el régimen doméstico, alguien dispone las cosas que convienen a toda la casa familiar, la cual incluye a esclavos y a hombres libres.

Familia, trabajo y política en Aristóteles, Juan Cruz Cruz. Universidad de Navarra, 1989
https://core.ac.uk/download/pdf/83564466.pdf

2.Hannah Arendt y la familia como albergue y fortificación

El sentido de la familia en el mundo romano es político, se relaciona estrechamente con la emoción de la fundación, de la que emana la obligación. Toda nueva familia reproduce la gran acción de la fundación, que apunta a la obligación y la continuidad.

Hannah Arendt: Diario filosófico. 1950-1973

2.1.Desde un punto de vista práctico-político, sin embargo, la familia adquiere su arraigado significado por el hecho de que el mundo está organizado de tal modo que en él no hay ningún refugio para el individuo, para el más diverso. Las familias se fundan como albergue y fortificación en un mundo inhóspito y extraño en el que uno desea establecer parentescos. Este deseo conduce a la perversión fundamental de lo político, porque, a través de la introducción del concepto de parentesco, suprime, o más bien pierde, la cualidad fundamental de la pluralidad.

Hannah Arendt, Introducción a la política, en La promesa de la política, Paidós, Barna 2008

3. ¿Y si la familia no fuera como pensamos? Engels y el origen de la familia

La evolución de la familia en los tiempos prehistóricos consiste en una constante reducción del círculo en cuyo seno prevalece la comunidad conyugal entre los dos sexos, círculo que en su origen abarcaba la tribu entera. La exclusión progresiva, primero de los parientes cercanos, después de los lejanos y, finalmente, de las personas meramente vinculadas por alianza, hace imposible en la práctica todo matrimonio por grupos; en último término no queda sino la pareja, unida por vínculos frágiles aún, esa molécula con cuya disociación concluye el matrimonio en general. Esto prueba cuán poco tiene que ver el origen de la monogamia con el amor sexual individual, en la actual concepción de la palabra. Aun prueba mejor lo dicho la práctica de todos los pueblos que se hallan en este estado de desarrollo. Mientras que en las anteriores formas de la familia los hombres nunca pasaban apuros para encontrar mujeres, antes bien tenían más de las que les hacían falta, ahora las mujeres escaseaban y había que buscarlas.

[...] En otros pueblos, los amigos y parientes del novio o los convidados a la boda ejercen con la novia, durante la boda misma, el derecho adquirido por usanza inmemorial, y al novio no le llega el turno sino el último de todos: así sucedía en las islas Baleares y entre los augilas africanos en la antigüedad, y así sucede aún entre los bareas en Abisinia.

[...] El matrimonio de la burguesía es de dos modos, en nuestros días. En los países católicos, ahora, como antes, los padres son quienes proporcionan al joven burgués la mujer que le conviene, de lo cual resulta naturalmente el más amplio desarrollo de la contradicción que encierra la monogamia; heterismo exuberante por parte del hombre y adulterio exuberante por parte de la mujer. Y si la Iglesia católica ha abolido el divorcio, es probable que sea porque habrá reconocido que para el adulterio, como contra la muerte, no hay remedio que valga. Por el contrario, en los países protestantes la regla general es conceder al hijo del burgués más o menos libertad para buscar mujer dentro de su clase; por ello el amor puede ser hasta cierto punto la base del matrimonio, y se supone siempre, para guardar las apariencias, que así es, lo que está muy en correspondencia con la hipocresía protestante. Aquí el marido no practica el heterismo tan enérgicamente, y la infidelidad de la mujer se da con menos frecuencia, pero como en todas clases de matrimonios los seres humanos siguen siendo lo que antes eran, y como los burgueses de los países protestantes son en su mayoría filisteos, esa monogamia protestante viene a parar, aun tomando el término medio de los mejores casos, en un aburrimiento mortal sufrido en común y que se llama felicidad doméstica.

Engels, El origen de la familia, la propiedad privada y el estado (1884). II La Familia

Finalizamos la sesión eligiendo el tema y la fecha del XI Café Filosófico Virtual.

Domingo 7 de marzo de 2021, 17:00 pm (hora española)
"¿Qué personas y/o colectivos dejamos atrás en nuestra sociedad?


REFERENCIAS
1.Familia, trabajo y política en Aristóteles, Juan Cruz Cruz. Universidad de Navarra, 1989
https://core.ac.uk/download/pdf/83564466.pdf
2. Arendt, H. Diario filosófico. 1950-1973
https://www.herdereditorial.com/diario-filosofico-1950-1973
2.1. Introducción a la política, en La promesa de la política, Paidós, Barna 2008
https://www.marcialpons.es/libros/la-promesa-de-la-politica/9788449320651/
3. Engels, El origen de la familia, la propiedad privada y el estado (1884). II La Familia
https://www.marxists.org/espanol/m-e/1880s/origen/cap2.htm



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lunes, 14 de diciembre de 2020

Resumen. VIII Café Filosófico Virtual: "¿Merece la pena esforzarse?"

 ** Aviso ** Esto es un resumen de la actividad. Puede contener equívocos y algunos comentarios o aportaciones que se hicieron pero que no se se recopilaron. 

Nuestra sesión comenzó puntual a las 17:00 (hora española) dándonos saludos y avisando de que este es el último Café Filosófico de la temporada 2020 que comenzó en abril, entre otras cosas, a causa de la pandemia y el confinamiento con el que tuvimos que lidiar y ya hemos llegado a 8 sesiones ininterrumpidas. 

 Empezamos, como viene siendo ya habitual, con el disparador filosófico en el que había pedido, unos días antes, que se fijaran en ambos textos y señalaran con cuál de ellos se sentían más identificados y con cuál menos. 

“Cuando llegue la hora de mi muerte, no sentiré haber vivido en vano. Habré visto los crepúsculos rojos de la tarde, el rocío de la mañana y la nieve brillando bajo los rayos del sol universal; habré olido la lluvia después de la sequía y habré oído el Atlántico tormentoso batir contra las costas graníticas de Cornualles”

Bertrand Russell, filósofo y matemático.


"Esfuerzo no es estudiar ocho horas diarias, seguidas, sin levantar cabeza; y después fastidiar a tu hermano-a, vecino o compañero… El esfuerzo supone colaborar en equipo, ayudar al de al lado si se deja y así lo quiere. Esfuerzo es inteligencia emocional: disfrutar de lo que hago y con aquello que llevo entre manos… Esfuerzo es motivación, que quiere decir si me interesa, si me apasiona, si me enamoro de esa materia seré capaz de madurarla y “hacerla carne de mi carne”. Si no existiera ese motor de la motivación, sería imposible aprender. Uno ha de estar constantemente asombrándose de lo que ve, de lo que escucha, de lo que aprende y de lo que vive…a todo esto se le llama motivación."

Emilio Garrido-Landívar . Especialista sanitario

 En este punto empezamos a abordar la idea un esfuerzo vital, hacia un objetivo de vida y otro más bien, como rebaño, hacia esfuerzo impuestos o aceptados inconscientemente.
Se habló de la importancia de "pararse a pensar" para ser conscientes de si el esfuerzo propio se corresponde con el deseo de una persona o si vivimos tan rápidos que somos incapaces de disfrutar de nosotros mismos.

 Tras abordar varios temas que fueron saliendo y conceptos, como la diferencia entre esfuerzo y sobre-esfuerzo o vida como carente de sentido y el esfuerzo por darle sentido y cómo la crisis sanitaria nos había vuelto a poner en un lugar inesperado y uno debía esforzarse por reencontrarse, pasamos a analizar los textos propuestos para la actividad (abajo tenéis las referencias a todos ellos)


“Este es el paisaje social que se presintió en los años 90, cuando comenzó a hablarse del reparto del trabajo y de la civilización del ocio. Se nos anunció el advenimiento de la felicidad: la revolución tecnológica copernicana que se estaba produciendo permitiría que los seres humanos dejarán por fin de ganarse el pan con el sudor de su frente y se dedicaran a su familia, a sus aficiones y a sus placeres. Qué lejanos e irreales nos parecen ahora aquellos tiempos. Hoy se nos pide que trabajemos más horas por menos dinero, que agrupemos las fiestas para no distraernos, que nos jubilemos más tarde e incluso que no nos enfermemos si queremos cobrar nuestro salario. Ya no se habla de la civilización del ocio, sino de la cultura del esfuerzo”
Luisgé Martín

La naturaleza no ha hecho al zapatero ni al herrero; tales ocupaciones degradan a los que las ejercen: viles mercenarios, miserables sin nombre, que son excluidos por su mismo estado de los derechos políticos. En cuanto a los negociantes, habituados a mentir y engañar, serán tolerados en la ciudad como un mal necesario.
Platón

Y puesto que nos encontramos investigando sobre el régimen mejor, y éste es aquel bajo el cual la ciudad sería especialmente feliz, y la felicidad, se ha dicho antes, sin virtud no puede existir, es evidente [...] que en la ciudad más perfectamente gobernada y que posee hombres justos en sentido absoluto y no relativo al principio de base del régimen, los ciudadanos no deben llevar una vida de trabajador manual, ni de mercader (pues esa forma de vida es innoble y contraria a la virtud), ni tampoco deben ser agricultores los que han de ser ciudadanos (pues se necesita ocio para el nacimiento de la virtud y para las actividades políticas).
Aristóteles

Una extraña locura se ha apoderado de las clases obreras de las naciones donde domina la civilización capitalista. Esta locura trae como resultado las miserias individuales y sociales que, desde hace siglos, torturan a la triste humanidad. Esta locura es el amor al trabajo, la pasión moribunda por el trabajo, llevada hasta el agotamiento de las fuerzas vitales del individuo y de sus hijos. En vez de reaccionar contra esta aberración mental, los curas, los economistas y los moralistas han sacralizado el trabajo.
Paul Lafargue

En estos tiempos en que todo el mundo está obligado, so pena de ser condenado en ausencia por un delito de lesa respetabilidad, a emprender alguna profesión lucrativa y a esforzarse en ella con bríos cercanos al entusiasmo, la defensa de la opinión opuesta por parte de los que se contentan con tener lo suficiente, y prefieren mantenerse al margen y disfrutar, tiene algo de bravata y fanfarronería. Sin embargo, no debería ser así. La supuesta ociosidad, que no consiste en no hacer nada, sino en hacer muchas cosas que no están reconocidas en las dogmáticas prescripciones de la clase dominante, tiene tanto derecho a exponer su posición como la propia laboriosidad. Se suele admitir que la presencia de personas que se niegan a tomar parte en la gran carrera de obstáculos por un poco de calderilla no hace más que insultar y desalentar a quienes participan.
Robert Louis Stevenson

Como casi toda mi generación, fui educado en el espíritu del refrán "La ociosidad es la madre de todos los vicios". Niño profundamente virtuoso, creí todo cuanto me dijeron, y adquirí una conciencia que me ha hecho trabajar intensamente hasta el momento actual. Pero, aunque mi conciencia haya controlado mis actos, mis opiniones han experimentado una revolución. Creo que se ha trabajado demasiado en el mundo, que la creencia de que el trabajo es una virtud ha causado enormes daños y que lo que hay que predicar en los países industriales modernos es algo completamente distinto de lo que siempre se ha predicado.
[...]
El tiempo libre es esencial para la civilización, y, en épocas pasadas, sólo el trabajo de los más hacía posible el tiempo libre de los menos. Pero el trabajo era valioso, no porque el trabajo en sí fuera bueno, sino porque el ocio es bueno. Y con la técnica moderna sería posible distribuir justamente el ocio, sin menoscabo para la civilización.La técnica moderna ha hecho posible reducir enormemente la cantidad de trabajo requerida para asegurar lo imprescindible para la vida de todos.
Bertrand Russell

Finalizamos la sesión votando el tema del IX Café Filosófico Virtual (2ª Temporada) que se realizará el domingo 17 de enero con el tema:

¿Qué es la pasión?



Referencias
Luisgé Martín, “Elogio de la pereza”,
visto en http://elpais.com/elpais/2012/05/29/opinion/1338317588_867296.html el 5 de diciembre de 2020.
Elogio a la pereza, " El gran Lebowski ".(2016) disponible en: https://www.researchgate.net/publication/309351715_Elogio_a_la_pereza_El_gran_Lebowski [ Visto el 5 de diciembre de 2020.].

Platón, La República
Aristóteles, Política
Paul Lafargue, El derecho a la pereza (1883), en https://www.marxists.org/espanol/lafargue/1880s/1883.htm visto el 5 de diciembre de 2020.
Bertrand Russell. Elogio de la ociosidad. (1932). http://www.alcoberro.info/pdf/russell3.pdf visto el 5 de diciembre de 2020.
Robert Louis Stevenson, En defensa de los ociosos (1877). https://www.serlib.com/pdflibros/9788430616541.pdf visto el 5 de diciembre de 2020.

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domingo, 30 de marzo de 2014

Resumen: VI Vino Filosófico. Saborea Criptana 22/3/14. La valentía



Nuestro VI vino filosófico comenzó, como es habitual, con la una cata del vino seleccionado para la ocasión. En este caso tuvimos la suerte de contar con Vicente Cruz, él es más que profesional del vino y tiene una gran vocación de catador. Nos realizó una magistral clase del vino. Hablamos de las variedades de vinos en Portugal y acabamos hablando de la que teníamos en nuestras copas.
Apreciamos, gracias a nuestro catador, ciertos sabores muy matizados e incluso percibimos, por qué no, ciertos colores que el vino nos ofrecía en su sabor.

Una vez terminada esta parte, comenzamos la habitual parte filosófica de nuestra actividad enunciando una posible definición de valentía del Diccionario Filosófico, André Comte-Sponville.
Valentía (o coraje). Es la virtud que afronta el peligro, el sufrimiento y la fatiga, que vence al miedo, a la queja o a la pereza. Es la virtud más universalmente admirada, sin duda desde más antiguo, y por otra parte (junto a la prudencia) una de las más necesarias. Todas las demás, sin valentía, serían impotentes o incompletas. Virtud cardinal, por tanto, en sentido propio, lo que confirma a su manera la etimología (en valentía hay corazón, y en virtud hay fortaleza), y que la experiencia no deja de recordarnos. Se debe evitar, sin embargo, el alabarla demasiado ciegamente. Primero, porque el valor puede servir también para lo peor; luego, porque no sustituye a ninguna de las virtudes a las que sirve. El amor puede dar la fortaleza, pero la fortaleza no es suficiente para el amor.
Esto nos hizo barajar la idea de un concepto de valentía entre lo racional e irracional. Observamos ciertas actuaciones y las englobamos en un ámbito racional, irracional o una mezcla de ambos.
Además, nos planteamos qué tipos de actuaciones deberían ser denominadas valientes.
Entre ellas plantearse si un niño que toma algo que no le gusta es valiente o si mantener la cotidianidad de una vida lo es.

Tras esto analizamos qué es lo que Aristóteles considera valentía en La gran moral o Moral a Eudemo, libro primero, capítulo XIX.
¿Quién es en general el hombre verdaderamente valeroso? ¿Cuál es el carácter que debe tener? Para decirlo en una palabra, el hombre valiente es el que no lo es por ninguno de los motivos que quedan expresados, sino porque es de suyo siempre valiente, ya le observe alguno, ya nadie le vea. Esto no quiere decir que el valor aparezca absolutamente sin pasión y sin motivo, sino que es preciso que el impulso nazca de la razón, y que el móvil sea el bien y el deber. El hombre que guiado por la razón y por el deber marcha al peligro sin temerle, este hombre es valiente, y el valor exige precisamente estas condiciones. Pero no debe entenderse que el hombre valiente carezca de miedo en el sentido de no experimentar accidentalmente la menor emoción de temor.

Finalizamos analizando el caso práctico que Platón nos relata en el Fedón, de cómo Sócrates toma la cicuta, un veneno que le mató y que le obligaron a tomar por la condena a muerte que le impusieron en Atenas. Esto provocó la interesante idea de si una persona que se suicida es valiente y si alguien que actúa antes por el bien de su Estado o ciudad que por su propio interés debe ser reconocido como valentía.

Sin duda, fue un buen rato agradable que pasamos en la mejor de las compañías.
Para finalizar, elegimos, por mayoría, el tema del próximo vino filosófico:
La estupidez humana.

martes, 3 de diciembre de 2013

Resumen: III Vino Filosófico. Saborea Criptana: La Felicidad. 29/11/13

El III Vino Filosófico comenzó gracias a Victor Martín con una excelente cata en la cual se nos contó cómo se crea el vino tinto y cómo se pueden reconocer algunas de las claves de un buen vino. Tras esta interesante cata pasamos a disfrutar de la tertulia filosófica.
En la cual, tratamos el problema de ser feliz y la capacidad de tener una buena vida (Eudemonía). Era de obligado cumplimiento recorrer el pensamiento de autores como Aristóteles, Séneca y Epicuro para terminar en nuestros días.
Adjuntamos algunos de los textos que trabajamos: 




“Con todo, el ser feliz y el vivir dichosamente y bellamente consistirán principalmente en tres cosas al parecer las más deseables: unos dicen, en efecto, que la prudencia es el mayor bien, otros que la virtud, otros el placer. Y con relación a la felicidad, algunos discuten acerca de su importancia respectiva, afirmando que una contribuye a la felicidad más que otra. Así, unos sostienen que la prudencia es un bien mayor que la virtud; otros, que ésta es superior a aquélla, y otros, en fin, que el placer es superior a las otras dos; y algunos creen también que la vida feliz es una consecuencia de todas esas cosas, otros que lo es de dos de ellas, y otros que consiste en una sola de ellas. […]
Es preciso, pues, principalmente determinar, ante todo, en sí mismo, sin precipitación y sin negligencia, en qué cosa de las que nos pertenecen cosiste el vivir bien y cuáles son las condiciones indispensables sin las cuales los hombres no lo poseen. No es lo mismo, en efecto, la salud y las cosas sin las cuales no es posible la salud, e igualmente ocurre en muchas otras cosas, de suerte que el vivir bien no es idéntico a aquellas cosas sin las cuales no es posible vivir bien.” Ética Eudemia, Aristóteles. Ed. Gredos, Madrid, 1982. Pág. 232
                           

“Busquemos qué es lo mejor, no lo más acostumbrado, y lo que apruebe la mayoría, pésimos intérpretes de la verdad. Y llamo mayoría tanto a los que visten togas como a los que llevan coronas; pues no miro el color de los vestidos con que se adornan los cuerpos.” De la brevedad de la vida y otros diálogos, Séneca, Pág. 94.

“Definición de la Felicidad. Busquemos algo bueno, no en apariencia, sino sólido y duradero, y más hermoso por sus partes escondidas; descubrámoslo. No está lejos: se encontrará; sólo hace falta saber hacia dónde extender la mano; mas pasamos, como en tinieblas, al lado de las cosas, tropezando con las mismas que deseamos”. Ibídem, Pág. 95.
“La vida feliz es, por tanto, la que está conforme con su naturaleza, lo cual no puede suceder más que sí, primero, el alma está sana y en constante posesión de la su salud; en segundo lugar, sí es enérgica y ardiente, magnánima y paciencia, adaptable a las circunstancias, cuidadosa sin angustia de su cuerpo y de lo que le pertenece, atenta a las demás cosas que sirven para la vida, sin admirarse de ninguna; si usa de los dones de la fortuna, sin ser esclava de ellos. Comprendes, aunque no lo añadiera, que de ello nace una constante tranquilidad y libertad, una vez alejadas las cosas que nos irritan o nos aterran; pues en lugar de los placeres y esos goces mezquinos y frágiles, dañosos aún en el mimos desorden, nos viene una gran alegría inquebrantable y constante, y al mismo tiempo la paz y la armonía del alma, y la magnanimidad con la dulzura, pues toda ferocidad procede de debilidad. Ibídem, Pág. 96.
                        

Tras recorrer estas ideas filosóficas, nos acercamos a las percepciones actuales de lo que consideramos la felicidad. Hablamos de los detalles, de los niveles básicos de salud para ser feliz, de la felicidad en la ignorancia, de la felicidad política, de la felicidad desde la locura, etc.

Finalizamos el vino con una tira de Malfada que ilustra un tipo de felicidad externa a nosotros, complejizada por los medios de comunicación y analizamos si realmente eso es una de las características del "buen vivir"


                          

Para concluir se eligió por mayoría el tema que será tratado en el próximo vino filosófico:
La educación

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La filosofía no promete asegurar nada externo al hombre:[...] el objeto del arte de vivir es la propia vida de cada cual.
Epicteto