Koiné: Lengua común que se establece unificando los rasgos de diversas lenguas o dialectos. Pretende generar actividades de Filosofía aplicada y prácticas filosóficas en personas de todas las edades.

lunes, 12 de abril de 2021

Resumen. XII Café Filosófico Virtual: "¿Cuál es el sentido de la vida?

 ** Aviso ** Esto es un resumen de la actividad. Puede contener equívocos y algunos comentarios o aportaciones que se hicieron pero que no se se recopilaron.

Escucha nuestro Podcast de la actividad aquí: 

 

Nuestro Café Filosófico Virtual número 12 comenzó con una actividad que combinaba la cultura del meme con la idea por el sentido de la vida. Les pedí a las/los asistentes que pensaran un meme sobre el sentido de la vida y lo propusieran y este fue el resultado:







 

Cada uno de estos nos fue ayudando a ir dibujando el concepto de vida y sentido y las implicaciones de una y de otra perspectiva. 

En la segunda parte del Café Filosófico abordamos los siguientes textos y los fuimos comentando:

0. Eudemonía

 1. f. Estado de satisfacción debido generalmente a la situación de uno mismo en la vida.

RAE


Los seguidores de esta teoría ética afirmaban que no se puede ser siempre plenamente feliz. Los eudemonistas pensaban que el placer era un complemento de la felicidad. La propuesta principal del eudemonismo es "el bien es aquello que nos hace felices y la felicidad es el aumento de nuestras fuerzas para obrar". Las teorías éticas que se centran en la búsqueda de la felicidad reciben el nombre de eudemonistas. El fin de la vida humana es alcanzar la felicidad. Luego, cada teoría concreta define la felicidad de forma distinta. Para algunas personas, la felicidad es el placer; para otras, la vida contemplativa, la serenidad, etc. Otras teorías éticas consideran que la felicidad es, aunque importante, secundaria para la ética. La ética cristiana resalta las acciones que se ajustan a los mandamientos de Dios. Con el cristianismo, la vida es un tránsito, no un fin en sí mismo. Por eso, lo importante es obrar por deber, siguiendo la ley moral, aunque de momento no alcancemos la felicidad futura, en otro mundo. Kant toma como concepto fundamental el deber, no la felicidad. Lo principal es actuar por deber.

González García, Juan Carlos; Diccionario de filosofía. Editorial EDAF, Biblioteca EDAF; Vol.252. Madrid 2000.

  1. ¿Por qué preguntamos por el “sentido de la vida”?

Esta pregunta es muy antigua y la gran mayoría de la gente, sean filósofos o no, la han hecho en algún momento.  Acabo de buscarlo en Yahoo en su sección de preguntas y respuestas.  Muchos han hecho la pregunta y muchos han respondido.  Algunos dicen “conocer a Dios”, otros “amar”, “ser feliz”, “hacer el bien”.  Otros, por supuesto, son más cínicos.  Y yo, ¿qué digo?  “El sentido de la vida es ____ .”  La verdad no sé y ni siquiera sé si se puede responder de esa forma proposicional.  En vez de llenar el vacío con una respuesta, quisiera preguntar por el propio sentido de la pregunta.  ¿Por qué surge la pregunta?  Supongo que podría plantearse de forma desinteresada como por ejemplo cuando en filosofía preguntamos por la relación entre materia y forma.  Pero se me hace que surge en un contexto más existencial o vital.  La persona que hace la pregunta no está pidiendo la definición o función del hombre o de la vida, tal como un botánico haría con respecto a una planta.  Lo que busca no es SABER una respuesta sino TENER una experiencia de estar vivo, de vivir plenamente, con sentido.  Obviamente, al hacer la pregunta no se siente vivo, su vida no tiene sentido.  Es como si su vida fuera una frase musical cuyas notas tuvieran muy poca relación tonal entre sí, como esto.  Quizá el sentido de la vida consista en tener su diferentes elementos arreglados y unidos entre sí de tal forma que imparta una simple cualidad positiva.  ¿Cómo escuchar o sentir la vida como una sinfonía, como algo que a su largo y ancho está bañado de propósito y sentido?

Mi intento de una respuesta empieza volviendo a las plantas.  Hagamos la siguiente pregunta:  ¿Qué es el sentido de la vida para una planta?  Obviamente, la vida de las plantas no tiene un sentido como tal.  Preguntaríamos más bien por su “función” o “fin”.  ¿Qué hacen las plantas, cuál es su función?  Pues yo no soy botánico pero creo que en general podríamos decir que las plantas crecen, logran a tener cierto tamaño y forma propios de su especie, a tener cierto color como el verde, y a fotosintetizar.  Los antiguos griegos hacían este tipo de pregunta muy seguido.  Todo tiene una función, sea una planta, un martillo, o incluso la psique humana.  Pero no preguntaban sólo por la función sino también por las virtudes (en griego “arete”) necesarias para que cada cosa lograba su fin, para que podía funcionar.  Arete significa poder o excelencia.  En el caso de un martillo, por ejemplo, las virtudes que necesita son una cabeza dura y un mango que uno puede agarrar bien.  ¿Y la planta?  Pues hay ciertas condiciones que requiere, como agua y tierra, pero para poder hacer la fotosíntesis requiere de un poder o virtud que los biólogos llaman heliotropismo.  “Helio” significa sol y “tropos” girar.  Los girasoles son famosos por hacerlo y de hecho por eso se llaman así, porque giran hacia el sol.  Si no tuvieran ese poder no podrían funcionar o al menos no hacer bien su trabajo de fotosíntesis.

Como comenté, los antiguos griegos preguntaban por la función de muchas cosas, incluso la psique humana.  En el sentido más básico, la función del humano para ellos era simplemente vivir, pero como dice Sócrates en el Critón, no simplemente vivir sino vivir bien.  Volviendo a la planta, podemos distinguir entre una planta que apenas vive y una que vive o funciona bien.  Pero no lo es tan fácil con la vida humana.  Sea como sea el contenido de una buena vida humana, la virtud que Sócrates decía que uno necesitaba para vivir bien era la justicia, por la que entendió cierta relación jerárquica entre las diferentes partes del alma.  Aquí no voy a discutir ese gran tema de La república de Platón sino tratar de aportar algo yo.

La fonda filosófica - https://youtu.be/EOjyWjnxaRYMin. 8:44

  1. El sentido de la vida: “Necesidad o trascendencia”.

El querer vivir, el gustarnos vivir, es cosa que no necesita explicación. Pero si nos preguntamos cómo queremos vivir, qué pedimos a la vida, qué le hace tener sentido para nosotros; se trata, verdaderamente, de preguntas —más o menos idénticas— que recibirán muchas respuestas diferentes. Unos dirán que quieren amor, otros escogerán el poder, otros seguridad y, otros, placeres sensuales y comodidades, mientras que otros preferirán la fama; pero lo más probable es que la mayoría coincidan en decir que quieren ser felices. Y éste es también, para la mayoría de los filósofos y de los teólogos, el propósito de los afanes humanos. Pero si entendemos por felicidad cosas tan diferentes e incompatibles como las citadas, será una idea abstracta y más bien vana. Se trata de examinar qué significa este término, tanto para el filósofo como para el profano.


[...]Llegamos, pues, al momento en que la pregunta por el sentido y la finalidad de la vida nos lleva a la cuestión de qué son las necesidades humanas.


En general, hay dos posturas contrarias. La primera, y casi la única que hoy se defiende, consiste en afirmar que la necesidad es algo enteramente subjetivo: es el afán de conseguir una cosa deseada con tanta ansia que justamente podemos llamar necesidad, y cuya satisfacción nos procura placer. Esta definición no atiende al origen de la necesidad. No se pregunta si es de raíz fisiológica, como en el caso del hambre y la sed; o si es debida al desarrollo social y cultural del hombre, como la necesidad de refinamiento en la comida y la bebida, o la de gozar del arte y del pensamiento; o si es socialmente inducida, como la de cigarrillos, coches y aparatos; ni, finalmente, si se trata de una necesidad patológica, como la de tener satisfacciones sádicas o masoquistas.
[...]

La postura contraria establece una diferenciación fundamental, atendiendo a si la necesidad conduce al desarrollo y bienestar del hombre, o lo obstaculiza y perjudica. Piensa en las necesidades que se originan en la naturaleza del hombre y conducen a su desarrollo y a la realización de sí mismo. No hay felicidad puramente subjetiva, sino objetiva, normativa. Sólo conduce a la felicidad el cumplimiento de los deseos que están en el interés del hombre. En el primer caso, digo: «Seré feliz si gozo todos los placeres que desee»; en el segundo: «Seré feliz si logro lo que debo desear, puesto que quiero alcanzar un máximo de bienestar».

E. Fromm, Del tener al ser. 1989

  1. ¿Cómo incide el Sentido de la Vida en nuestro bienestar psicológico?

Cole distinguió dos tipos de bienestar psicológico. Uno, vinculado a los eudaimonistas, poseedores de una motivación que da sentido a su existencia; y dos, el hedonista, que básicamente obtiene satisfacción de la constante autogratificación, especialmente a través de la búsqueda y posesión del placer material y físico. De forma inesperada –¿justicia poética o bioquímica?– Cole descubrió que, mientras el perfil genético de los eudaimonistas es favorable a las células del sistema inmune (potencia niveles bajos de inflamación y una fuerte expresión de genes vinculados a anticuerpos), el hedonista se manifiesta de forma contraria: alta inflamación y baja expresión de los genes antivirales y anticuerpos. ¿Cómo puede ser si ambos grupos, en principio, mostraron un mismo nivel de felicidad? Seguramente, opina Cole, la actitud de los primeros les lleva a vivir con más tranquilidad, con todos los beneficios que esto conlleva. Los hedonistas, en cambio, parece que viven con mucha más presión, lo que les acarrea estrés. Y este, entre otros muchos perjuicios, puede dañar los telómeros, los extremos de los cromosomas cuya función es evitar daños en el ADN, haciendo que envejezcan antes. Los placeres hedonistas, concluye Frederickson, son como calorías vacías que no aportan nada y no contribuyen a beneficiarnos físicamente. “Todo indica que a nivel celular el cuerpo responde positivamente al bienestar psicológico basado en el sentido de conexión y el propósito”, resume.

El sentido de la vida existe y no tiene nada que ver con la charlatanería. El País, Eva van den Berg, 2017. https://elpais.com/elpais/2017/05/11/buenavida/1494509669_387977.html 

Para finalizar, y con motivo del primer año de actividad, les pedí que comentaran libremente qué sentido tiene un Café Filosófico y sus comentarios no tuvieron desperdicio. Por último, escribimos un breve texto agradeciéndoles su participación, entrega y su constancia en esta actividad.


 

Por último, y como es tradicional ya, elegimos el tema del Café Filosófico Virtual nº 13 y la fecha:

"¿Qué es el amor?"

Domingo, 9 de mayo a las 17:00 (hora española)

Referencias

-Definición “Eudemonía”.

https://dle.rae.es/eudemon%C3%ADa


-González García, Juan Carlos; Diccionario de filosofía. Editorial EDAF, Biblioteca EDAF; Vol.252. Madrid 2000.

-La fonda filosófica - https://youtu.be/EOjyWjnxaRY

-E. Fromm, Del tener al ser. 1989
https://jesuitas.lat/uploads/tener-y-ser/ERICH%20FROMM%20-%201976%20-%20TENER%20Y%20SER.pdf


-El sentido de la vida existe y no tiene nada que ver con la charlatanería. El País, Eva van den Berg, 2017. https://elpais.com/elpais/2017/05/11/buenavida/1494509669_387977.html

Referencias de las/los asistentes que hicieron durante la sesión

El sentido de la vida, de J. Baggini


Un artículo de Nagel, El absurdo


Walden (1854), Henry David Thoreau

 

Película: "Soul" (2020, Pete Docte), Pixar 


Gustavo Bueno. El sentido de la vida. seis lecturas de filosofía moral (1996)



¿Quieres esuchar el podcast de esta sesión o de otras anteriores?
Disponible en Google Podcast, Anchor, Sportify o Apple Podcast

domingo, 4 de abril de 2021

XII Café Filosófico Virtual "¿Cuál es el sentido de la vida?"

Por fin llegó el gran día, el 11 de abril a las 17:00 (hora española) cumplimos el primer año de actividades.
12 Cafés Filosóficos Virtuales que hemos podido realizar gracias a las y los participantes de estas sesiones, a su participación, a su ánimo y a su ayuda a que este espacio virtual crezca y se desarrolle.

Para esta ocasión de aniversario ningún tema mejor que este, propuesto por el grupo en la pasada sesión.

Recuerda que si quieres participar tienes que rellenar este formulario previamente

Si tienes curiosidad, pero no sabes cómo es la actividad, te invitamos a que te acerques desde nuestros resúmenes o escuchando el podcast de las sesiones mientras vas caminando a tu universidad, al trabajo, mientras preparas la comida o das un paseo.

Nuestra máxima es muy simple:

"No es suficiente tener el valor en tus convicciones, también debes tener el valor de que tus convicciones sean desafiadas." Christopher Phillipps - Sócrates Café

martes, 9 de marzo de 2021

Resumen. XI Café Filosófico Virtual: "¿A qué personas o colectivos dejamos atrás en nuestra sociedad?"

** Aviso ** Esto es un resumen de la actividad. Puede contener equívocos y algunos comentarios o aportaciones que se hicieron pero que no se se recopilaron.




Nuestro Café Filosófico Virtual número 11 comenzó jugando a crear una situación a través de un cómic en blanco que les madné previamente a la actividad a las personas que pidieron participar. Así, a modo de disparador, pensamos acerca de qué personas o colectivos suelen quedarse atrás o suelen ser discriminados por diversas razones.


 
De esta manera, analizamos el fenómeno de la gordofobia, de la discriminación por los cánones de belleza, por los roles asociados a cada género, la invisibilización de la gente mayor, por la procedencia o por el fenómeno de la inmigración, el señalamiento si no actuamos como se esperaría de nosotros, por meros prejuicios o por la cantidad de dinero que cobres.

Tras realizar este disparador fuimos analiando las tres distintas propuestas elegidas: la locura, la aporofobia y lo otro.

1. La locura y Foucault

¿Qué ha pasado en Occidente, en lo concerniente al loco, desde la Edad Media hasta nuestros días? Parecería que su estatus general no se ha visto afectado. Sin embargo, lo que caracteriza durante la Edad Media y el Renacimiento el estatus del loco, es esencialmente la libertad de circulación y de existencia que se le permite. Existían en el interior de las sociedades donde eran recibidos, alimentados y hasta cierto puntos tolerados. Sólo si estaban demasiado agitados o eran peligrosos se los encerraba provisoriamente en el límite de las ciudades.

En torno a los años 1620-1650 en Europa se fundan un determinado número de centros. Dichos centros tienen como función encerrar no sólo a los locos, sino de una manera más general a toda gente ociosa, sin oficio, sin recursos propios, y que, de otro modo, estarían cargo de una familia incapaz de alimentarlos, a los enfermos que no pueden trabajar, pero igualmente a los padres de familia que dilapidan la fortuna familiar, a los hijos que derrochan la herencia, a los libertinos, a las prostitutas. Así, aparece un internamiento económico. El loco no es reconocido en su individualidad Pertenece a una familia más vasta que obstaculiza la organización económica y social del capitalismo.

Además, este internamiento no era médico. No se consideraba a estas personas como enfermos sino como incapaces de integrarse a esta sociedad. Estos centros, que no estaban sometidos a una regla médica, estaban, en cambio, sometidos a la regla del trabajo obligatorio. Se los caracterizaba porque estaban fuera del trabajo. Pero, una vez encerrados, estaban encerrados en el interior de un nuevo sistema de trabajo.

Este sistema de internamiento imperó en Europa desde mediados del siglo XVII hasta fines del XVIII y principios del XIX. Los historiadores, que atribuyen tanta importancia a la liberación de de los locos liberador por Pinel en 1792 devolvió a gente condenada por razones morales o incluso por su incapacidad para trabajar, pero mantuvo dentro del hospital a los que debían ser considerados mentales.

Por un lado, la exigencia del capitalismo va a ser la existencia , en el interior de la sociedad, de una masa de individuos que estén desempleados y que van a regir la política salarial de los empresarios. Por otro lado, se va a restablecer un sistema de hospitalización encargado de curar para resituar en el mercado de trabajo, dentro del ciclo de la desocupación y del trabajo, a los individuos de lo que se espera que sólo de una manera temporal no puedan trabajar, es decir, para volverlo a introducirán el circuito del trabajo obligatorio. Este mismo sistema ha hecho nacer, paralelamente, o más bien, frente al enfermo mental, una figura que hasta entonces no había existido nunca, el psiquiatra .Existían médicos que se interesaban por fenómenos próximos a la locura, por los desórdenes del lenguaje, por los desórdenes de la conducta, pero jamás se había tenido la idea de que la locura. Fuera una enfermedad tan especial como para merecer un estudio singular y ocupar la atención de un especialista como el psiquiatra. Es así, como se crea la nueva categoría social del psiquiatra.

Sobre esta vieja exclusión etnológica del loco, el capitalismo ha formado criterios nuevos, ha exigido exigencias nuevas: por ello el loco ha adoptado en nuestras sociedades el rostro del enfermo mental .El enfermo mental no es la verdad descubierta del fenómeno de la locura, es un avatar capitalista en la historia etnológica de loco.

[...] Según Foucault, son los que tienen el poder quiénes definen lo que es normal y lo que no lo es. Cualquier sociedad puede definir la locura de tal manera que ciertas personas caigan en esa categoría y sean aisladas. Pero el poder no sólo determina la normalidad y la locura, sino también el conocimiento.

Según Foucault, éstos no son conceptos preexistentes que nosotros debemos descubrir, sino más bien algo que nosotros producimos y que los poderosos definen para mantener el control. Así ocurre en las instituciones se preocupan por situaciones que no hacen a otro objetivo confeso de su existencia. . En los hospitales psiquiátricos se prohíbe la actividad sexual. Se trata de “controlar, formar, valorizar según un determinado según un determinado sistema el cuerpo del individuo”; reconvierte en algo “…ha de ser formado, reformado, corregido, en un cuerpo que debe adquirir aptitudes, recibir, recibir ciertas cualidades, calificarse como cuerpo capaz de trabajar”



2. La admiración del rico y el desprecio del pobre. La aporofobia y Adela Cortina

Adela Cortina, Catedrática de Ética de la Universidad de Valencia, sostiene que el origen de esta patología social se encuentra en la expectativa de reciprocidad. Explica que vivimos en sociedades contractualistas, en las que la cooperación está basada en el principio del intercambio. La sociedad se rige por ciertas normas de reciprocidad indirecta fundamentadas en la idea de que “el juego de dar y recibir resulta beneficioso para el grupo y para los individuos que lo componen”.

No obstante, de ese esquema se excluye a los sujetos de los que no se puede sacar ningún provecho, y que, se intuye, pueden traer problemas. El pobre, el marginado, el vulnerable, no participa en ese juego del intercambio porque no parece que tenga nada bueno que ofrecer a cambio, ni siquiera indirectamente.
Desde el punto de vista psicológico, una de las explicaciones de la aporofobia podría ser lo que se conoce como disonancia cognitiva, perturbación psicológica que se experimenta cuando se tienen dos ideas incompatibles o un comportamiento incompatible con nuestro sistema de creencias.

En el caso de la aporofobia, se percibe una discrepancia entre la manera en que alguien se ve a sí mismo (“soy una buena persona”) y su comportamiento (“no ayudo o miro hacia otro lado cuando me cruzo con una persona vulnerable”). Este sentimiento puede provocar que se busque una autojustificación para racionalizar el comportamiento, creando motivos para rechazar a las personas en situación de pobreza (por ejemplo, culpabilizarles de esa situación).

A nivel ideológico, la hegemonía del pensamiento neoliberal, basado en el individualismo, la competitividad y la meritocracia, presupone que el éxito sólo depende de la voluntad, el esfuerzo y el talento, y que nada tienen que ver las circunstancias socio-económicas del país de nacimiento, la salud, o el capital social, cultural o económico de los padres.
En vez de entender la pobreza como un fracaso social, se reacciona despreciando y culpando a los pobres de su situación, o en el mejor de los casos, aplicándoles una presunción de culpabilidad.




https://youtu.be/ws9lREuTgJ4


 

3. El inmigrante y el otro. Levinas y Schopenhauer

El filósofo que centró toda su obra en este problema fue el lituano Emmanuel Levinas, quien hizo un movimiento, un desplazamiento muy interesante respecto a toda la historia anterior de la filosofía. Toda esa historia se centraba en el yo: yo pienso, luego yo soy el que existo. Es verdad que tendemos a ser sujetos centrados en sí mismos, que interpretamos desde el yo y con una perspectiva que emana de ese mismo yo. Pero es verdad también que están los otros –el infierno son los otros, decía Sartre– con sus identidades, sus perspectivas.

Pues bien, yo dependo de esos otros porque somos animales sociales y mi identidad se construye con el vínculo con los otros. Que no soy (y no somos) el centro del universo me lo recuerda el otro que pone límites a mi perspectiva, me dice que no es la única, que no lo abarco todo y que lo que pienso no es una verdad definitiva. ¿Qué pasa? Que esos límites ocasionan una molestia, constituyen una irrupción, la irrupción del que llama a la puerta y me pide que le deje entrar. La metáfora es de Levinas, quien dice que, ante esa situación, tenemos una responsabilidad, porque el hecho de que yo denomine “otro” al otro lo coloca en una situación de vulnerabilidad como el huérfano, como la viuda, como el extranjero… Él citaba expresamente estos tres ejemplos.

Y por algo más: tenemos responsabilidad porque el otro nos constituye y nos llama, nos llama hasta la puerta… Fijaos qué bonito es este desplazamiento que completa Lévinas: al pienso luego existo (que es una frase ensimismada que no sale de uno mismo) le opone el soy nombrado (por otro), soy amado (por otro), luego soy. Mi ser depende, por tanto, de que alguien me llame, me ame y me reconozca.

Y frente a esta llamada del otro tengo dos posibilidades: tolerancia u hospitalidad.

La primera implica una concesión: te tolero, te soporto, te aguanto y no me quejo, pero te exijo que te adaptes a mí, a mis normas, a mi casa y a mi país. Por tanto, tolero en la medida en que el otro se adapte a mí, se identifique conmigo, con mi casa y mis causas, lo cual implica una pérdida de su “otredad”. Esto funciona así no solo con extranjeros, sino que es una tendencia mucho más amplia. Es un clásico entre padres e hijos: las reglas de la casa las ponen ellos.

La hospitalidad es la que Levinas sugiere, la más difícil. No implica concesión, sino transformación. Te dejo entrar y te acepto, aunque me cueste, porque me obligas a cuestionarme mis valores; aunque sufra porque me obligas a cambiar, te tomo en tu diferencia y soy capaz de transformarme a través de ti. Difícil, ¿no?

Levinas, además, da una imagen muy bonita para ilustrar esta hospitalidad: la caricia. En el contacto con el otro, en el contacto físico, hay muchas maneras de tocar: agarrar, golpear, abrazar, estrechar… Bueno pues él dice que la distancia óptima entre el yo y el otro es la caricia. Toco a alguien, lo descubro, lo reconozco y lo libero. No lo estoy apresando ni aferrándome a él. Lo acaricio con la mano abierta, lo libero, pero algo me ha pasado: ambos nos hemos transformado, podemos desplegar nuestro verdadero ser, sin concesiones como exigía la tolerancia.

Schopenhauer también reflexionó sobre el tema del otro y la distancia justa y se inventó otra imagen: el dilema del erizo. Él hablaba de dos erizos que sienten frío y deciden acercarse para darse calor. Cuando se juntan, ¿qué pasa? Que chocan sus púas y se molestan, se pinchan… y se separan de nuevo. Pues bien, ese es el dilema de los seres humanos como seres sociales que somos, que necesitamos cierta cercanía con nuestros semejantes, pero si esa distancia es muy corta, la presencia del otro nos molesta, nos incordia. Y así andamos, intentando buscar la distancia óptima donde nos podamos sentir seguros sin que la presencia de los otros se convierta en una molestia o en una amenaza.



 
Finalizamos el XI Café Filosófico Virtual eligiendo el tema del próximo Café Filosófico que se celebrará el próximo domingo 11 de abril a las 17:00 (hora española)
 

"¿Cuál es el sentido de la vida?"

 
Referencias

1.Foucault, M. Historia de la locura en la época clásica,. 2º edición, FCE, 1976
en La locura y la sociedad. A partir de Foucault. Amanda Garma
https://www.lacavernadeplaton.com/articulosbis/locura0910.htm#_ftnref2

2.Aporofobia: juicio y desprecio al pobre por Álex Cabo Isasi
https://ajuntament.barcelona.cat/bcnvsodi/es/aporofobia-juicio-y-desprecio-al-pobre/

2.1. 'Aporofobia': por qué odiamos a los pobres. Por Adela Cortina. El Mundo
https://www.youtube.com/watch?v=ws9lREuTgJ4&ab_channel=ElMundo

3. Levinas . Entre nosotros. Ensayos para pensar en otro (Pre-textos)
3.1. Schopenhauer. Parerga y Paralipómena. Escritos filosóficos menores.
3.2.Inmigrantes: que viene “el otro” por Magdalena Reyes Puig
https://www.filco.es/inmigrantes-que-viene-el-otro/
 


¿Quieres esuchar el podcast de esta sesión o de otras anteriores? Haz click en estos enlaces y llévatelo donde quieras en Ivoox, Anchor, Sportify o Apple Podcast

lunes, 8 de marzo de 2021

Materiales para filosofar en el aula: "¿Habrá mujeres allí? Una misión de espionaje" de Myriam García

Aunque no es habitual que traigamos entrevista grabadas a este blog, esta ocasión lo merece.
Hoy tenemos la suerte de hablar de este material creado por Myriam García para abordar en el aula la cuestión de la ausencia de las mujeres en los libros de texto, en el material que se divulga en los espacios educativos.

Autor: Myriam García Rodríguez
Ilustrador: Luis Nahuel Sanguinet García
Prólogo: Mar Cabezas
I.S.B.N.: 978-84-17182-44-1
Mira la entrevista aquí

Este material perfecto para todos los cursos de la ESO e incluso para los últimos cursos de la Educación Primaria permite hacer un recorrido por las diferentes épocas históricas de la mano de Camila y Sofos. Dos aventureros que irán navegando en el tiempo para descubrir los descubrimientos y avances de las mujeres a lo largo de la historia. 

 Un libro que además sigue una dinámica de Filosofía para Niños, a ser atravesada por un diálogo, una realidad adolescente y una serie de actividades al finalizar cada capítulo que nos ayudará, entre otras cosas, a construir nuestra propia ciudad, con nuestras propias leyes, erradicando y aboliendo cualquier tipo de violencia o discriminación. 

¿Te apetece probarlo? Solicítalo en tu librería de confianza o entra aquí


lunes, 1 de marzo de 2021

XI Café Filosófico Virtual: "¿Qué personas y/o colectivos dejamos atrás en nuestra sociedad?"

Como cada mes, os invitamos a participar en el próximo Café Filosófico Virtual. En esta ocasión nuetro número 11 con un tema que nos hará abordar temáticas sociales, éticas y conceptuales.

¿Te animas?

 


Domingo, 7 de marzo de 2021 a las 17:00 horas (horario español)

Recuerda que si quieres participar tienes que rellenar este formulario previamente. https://docs.google.com/forms/d/e/1FAIpQLSfiWfoz_oUw6AH9IPjVuTriGsU-SM9ddU_89431wzzfGK8fWA/viewform

Si tienes curiosidad, pero no sabes cómo es la actividad, te invitamos a que asistas virtualmente a uno de nuestros FiloCafés o te acerques desde nuestros resúmenes o escuchando el podcast de las sesiones mientras vas caminando a tu universidad, al trabajo o mientras preparas la comida o das un paseo.

Nuestra máxima es muy simple:

"No es suficiente tener el valor en tus convicciones, también debes tener el valor de que tus convicciones sean desafiadas." Christopher Phillipps - Sócrates Café

La filosofía no promete asegurar nada externo al hombre:[...] el objeto del arte de vivir es la propia vida de cada cual.
Epicteto